¡Palas! Para enterrar todos tus muertos
En la Cali de los 90 se instauró un clima social que puede ser descrito con el concepto de ciudad cerrada: un entorno de miedo generalizado producto de la violencia narcoterrorista, la corrupción desbordada por una cultura del dinero fácil que permeaba todas las esferas de la vida cotidiana y la imposición de una narcoestética dominante. Esta estética glorificaba el consumo ostentoso, el hedonismo, la superficialidad y la voluptuosidad en medio de una cultura de violencia latente. Si a principios de la década se dio una bonanza económica por el aumento de la inversión extranjera, del consumo basado en el crédito y de la entrada de los dineros ilegales del narcotráfico, hacia finales de los 90 el panorama fue diametralmente opuesto: se estancaron la economía nacional y en particular la local, a causa de la desindustrialización que produjo la apertura económica, la crisis de la deuda hipotecaria y la caída de los carteles y su economía subterránea. Para la juventud caleña de los 90, este ambiente se tradujo en una atmósfera de paranoia constante.
Para una juventud que experimentaba esa hostilidad urbana, el rock fue un acto de resistencia, de disidencia cultural para hacer frente a la ruptura social que supuso el narcotráfico.
Ante la posibilidad de morir en cualquier momento, se reeditó con otro contexto el leitmotiv caicediano: morir y dejar obra. Para estos grupos, la música fue la banda sonora que permitió hacerle frente a la muerte y sobrevivir al caos. Esta disidencia no era sólo simbólica. A diferencia de otros ámbitos sociales, políticos y empresariales infiltrados por el narcotráfico, la escena alternativa repelía activamente la narcoestética y se consolidó desde una disidencia que la hizo impenetrable para esa cultura.
En este contexto en Cali surgió la escena alternativa, al igual que en toda Colombia. Ese surgimiento se debió a dos influencias musicales principales: por una parte el fenómeno mundial del sonido grunge de Seattle que, gracias al éxito comercial de bandas como Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam, Alice in Chains y Stone Temple Pilots, entre otras, empujó a los grandes sellos discográficos a promocionar rock alternativo en las emisoras juveniles del país, patrocinar secciones musicales en los diarios colombianos y hasta emitir programas especializados en canales regionales, televisión por cable y la antena Perubólica [1]Ese narco vestigio tan noventero que retransmitía canales norteamericanos pero principalmente los canales peruanos como América Televisión, Frecuencia Latina y Panamericana Televisión, de ahí su apodo..
En paralelo, la tercera y cuarta olas [2]Hay cuatro olas del rock en español en América Latina. La primera ola es el Refried Elvis de finales de los 50 y principios de los 60 con bandas como Los Teen Tops, Los Locos del Ritmo y Los Shakers que hacen versiones en español de Elvis, Chuck Berry y Little Richard. La segunda ola, replicó el Woodstock del 69 en casi toda América Latina: Piedra Roja (1970) en Chile, Avándaro (1971) en México, Ancón (1971) en Medellín y El Pedregal en Yumbo (1972). La tercera ola corresponde a la estrategia comercial Rock en tu idioma ideada por las disqueras mexicanas a finales de los ochenta con bandas como Soda Stereo, Caifanes, Prisioneros, Hombres G y Toreros Muertos. La cuarta ola corresponde al alterlatino, la mezcla del rock alternativo con los ritmos autóctonos de cada país; las bandas más representativas fueron Café Tacuba, Fobia, Fabulosos Cadillacs y Aterciopelados. del rock en español proporcionaron las guías temáticas y estéticas con las que las bandas locales se identificaron, apropiándolas a su estilo. Si bien Soda Stereo, Los Prisioneros o Toreros Muertos establecieron un precedente de profesionalismo, fue la ola alternativa de los 90, de Caifanes en adelante, la que definió el mestizaje musical. Bandas como Caifanes, Café Tacvba y La Maldita Vecindad, principalmente desde México, desarrollaron una forma más profunda de fusión que superó la simple mímesis. Se pueden mapear muchas de las influencias musicales directas de las bandas locales con otras de géneros que incluyen el new wave, el britpop y el darkwave, pero indudablemente hay una correlación muy estrecha con aquellas del grunge de los noventas y las dos últimas olas del rock en español.
Desde luego las dinámicas globalizadoras de la apertura económica fueron catalizadores importantes de estos procesos, pues la masificación mediática que permite la comercialización de la televisión por cable y la aparición de MTV, y en particular MTV Latino [3]MTV empezó sus transmisiones en 1981. MTV Brasil existió desde 1990, tres años antes que MTV Latinoamérica. en 1993, hizo que ya no se tuvieran que compartir videocasetes de Betamax o VHS con videoclips grabados en Estados Unidos y permitió que, por primera vez, los caleños tuviéramos una ventana directa no solo al rock global, sino a lo que estaba sucediendo en Latinoamérica, y además en nuestro idioma. Este canal se convirtió en espejo y aspiración. Programas como Raizónica, en el que grupos nacionales como Estados Alterados, Aterciopelados y Asilo 38 rotaban con bandas latinoamericanas como Caifanes, Molotov, Illya Kuryaki and the Valderramas, Manu Chao, Gustavo Cerati y Charly García. Esto fue una revelación y fuente de inspiración para toda una generación de jóvenes que vieron a través de MTV que había una movida continental de la cual hacían parte.
La apertura económica permitió que más bienes extranjeros penetraran el mercado nacional, lo que produjo una caída general en los precios, incentivando el consumo y la circulación culturales. También bajaron los precios de los bienes de producción musical, por lo que los equipos e instrumentos se hicieron más baratos y accesibles para los músicos amateur. Así lo menciona Eduardo Serrano, guitarrista de Doctor Faustus, en una entrevista realizada por “Chusco” Trujillo en 2015: "En ese momento era el gobierno de Gaviria y la apertura económica; o sea, como que llegó MTV. En realidad nosotros vivíamos en un ostracismo, una cosa como muy escondida”.
Influencias globales como el narcotráfico, la apertura económica y la masificación de los medios gestaron las plataformas y los circuitos locales que dieron forma a la escena alternativa caleña. Pero antes de Plaza Sésamo, varias iniciativas aisladas construyeron los cimientos de la escena local. Para usar una metáfora educativa, dado el carácter pedagógico del programa de televisión norteamericano que marcó a toda una generación e inspiró el nombre del bar, Pedro Rovetto, bajista de Quekabra y Los Superlitio, menciona en una entrevista para esta investigación, que las Notas Radioactivas fueron como el jardín infantil; el proyecto Cali Rock, el kínder; Maloca, la primaria y Plaza Sésamo, el bachillerato rockero.