La palabra del día es…

La escena alternativa se gestó a principios de los 90 en las kermeses de los colegios bilingües de Cali, como el Alemán y el Francés, donde los estudiantes presentaban sus bandas de covers de Metallica y Guns n’ Roses. Este circuito de festivales colegiales evolucionó y se fortaleció en 1993 con la creación del concurso intercolegiado 'Notas Radioactiva', organizado en diversos colegios de Colombia. En Cali se hicieron tres ediciones en el Colegio Alemán, de 1993 a 1994, y en el Colegio Colombo Británico en 1995. Los realizó la emisora juvenil Radioactiva, que tenía en los estudiantes de colegio a su mayor audiencia, y lo hizo a manera de una batalla de bandas de donde salieron unos ganadores regionales en las modalidades de solistas y grupos, para competir con los ganadores del resto de país, en la gran final de Bogotá. Este concurso y otros similares surgieron con la promesa de producir canciones de bandas emergentes y rotarlas en la programación de la emisora, tal y como ocurrió en 1991 con la agrupación bogotana Poligamia en las primeras versiones que se hicieron solo en la capital.

En la primera edición del concurso en Cali, realizada en 1993, participaron Adriana Bottina, Mauricio Álvarez, Marina Thirado, Doña Doris, Secra, Adrenalina, Atrium, De Grado, Orión, Omega, Quekabra y Epto 6. El triunfo de Doña Doris con su canción homónima y el cover que hizo de Pachuco, original de la banda mexicana La Maldita Vecindad, generó polémica. El descontento surgió porque muchos consideraron injusto que el premio no fuera para un grupo que compitiera con dos canciones originales.

En 1993, la escena encontró su primer hogar físico y permanente. Maloca fue el primer epicentro del circuito alterno local, que junto con Plaza Sésamo, El Desván y Forum fueron refugio de la música y "la cultura alternativa" en Cali

Estos lugares sirvieron para que la gente se encontrara, conociera, compartiera y aprendiera sobre música. En sus conciertos las bandas tocaban dentro de una piscina desocupada y el público veía el concierto desde arriba. Estaba ubicado en el kilómetro 3 en la vía a La Buitrera de Pance, en las afueras de Cali. Otros espacios que fueron complementarios a Maloca y que también acogieron la cultura alternativa de forma parcial fueron TM, La Gruta y Nuestra Herencia. También estaban Ozono y Tatacoa que eran un poco más hard rock.

el escenario de Maloca era una piscina desocupada

Un volante que promociona una audición de rock en Maloca del viernes 25 de marzo de 1994, perteneciente a la colección personal de Román Di Ferro, anuncia que en el evento se escuchará música de las bandas caleñas Doña Doris, Quekabra, La Culpa, Dakar, Sahara, Karma, Arcedia, Malandrus, Mandarina, Antología, Peceses, Hate, Secra, Atrium, Bajo Cero y 1280 Almas de Bogotá. Es curioso que la única banda bogotana citada en esta pieza promocional sea 1280 Almas, pues hay una conexión espiritual de la banda bogotana con la escena alternativa caleña. Su primera presentación documentada en Cali corresponde al 14 de enero de 1994 junto a Doña Doris y Secra en Maloca. Adicionalmente, en el mismo sitio se presentaron otras bandas nacionales como Catedral y Juanita Dientes Verdes. 1280 Almas se presentó por lo menos tres veces más en ese lugar y otras tantas en distintos sitios de Cali en esa década. El espíritu rebelde de las Almas caló muy bien con el espíritu underground e indómito de la escena alternativa caleña.

Volante del bar Maloca en Cali

De estos antecedentes quizás el proyecto más visible y con mayor recordación es Cali Rock. De hecho, el autor y periodista Jacobo Celnik reseña en su libro La Causa Nacional: Historias de Rock en Colombia, que Apocalipsis (1995), el compilado en el que participan Quekabra, Secra, Sahara, Dakar, Doctor Faustus, Karma y Pleíades, es “el ave más rara de todos los compilados del rock nacional”. Cali Rock fue liderado por Juan Diego Arbeláez, bajista de bandas como Disertación Psicótica y La Granja, y Diego Estrella, empleado de Nieto Producciones, uno de los pocos estudios de grabación caleños abierto al rock.

Cali Rock es considerado un hito en la historia rockera de Cali. Su objetivo principal fue visibilizar esa escena alternativa emergente y para ello realizó un ejercicio de producción y mercadeo musical integral, en el que produjeron el mencionado Apocalipsis en formato CD. Lanzaron, a manera de sencillos del disco, cinco videoclips dirigidos nada menos que por Jorge Navas y Carlos Moreno, en ese entonces estudiantes de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle. Estos fueron emitidos por televisión regional en el programa de Rostros y Rastros llamado Cemento, asfalto, cal y rock (Navas & Moreno, 1995). También realizó múltiples conciertos y happenings en varios puntos de la ciudad (como en el teatro al aire libre Los Cristales y el desaparecido club San Fernando) y desarrolló una estrategia de medios que hizo que el proyecto apareciera en los distintos diarios y suplementos culturales de la época y en programas de televisión regionales como Qué hay para hacer.

Diego Estrella y Juan Arbeláez habían concebido Apocalipsis como un CD con una canción por banda, pero al grabar en un estudio profesional, varios grupos quisieron más y produjeron canciones adicionales con sus propios recursos: Quekabra y Dakar grabaron tres temas adicionales, Secra y Sahara dos y Doctor Faustus uno. Diego Estrella hábilmente le pidió este material a las bandas y lo incorporó al compilado, que pasó de 7 a 18 canciones. En paralelo tomó la decisión sorprendente de usar el presupuesto del proyecto para regrabar siete de las composiciones con otros músicos —entre ellos Andrés Mora y Diego Verney ex bajista y ex baterista de Angel Negro y Kaos—, reemplazando las guitarrras y bajos de las pistas instrumentales originales y conservando únicamente las voces y baterías. Algunas de las canciones regrabadas son Selva de Concreto de Quekabra, Amor negro de Secra y Sensación de Sahara.

Ante la falta de interés de las disqueras tradicionales por publicarlo, Arbeláez y Estrella crearon su propio sello independiente, Icarus Records, al que se le derritieron las alas al acercarse al sol, pues sólo publicó Apocalipsis. Con el tiempo, la percepción sobre la calidad final ha sido dispar. Mientras que Celnik lo describe como un "verdadero tesoro" destacando su sonido oscuro, Eduardo Serrano, guitarrista de Doctor Faustus ha declarado que "la ingeniería [del disco] es desastrosa". Lo que es cierto es que es un gran testimonio de la escena local en 1995. La Granja, el grupo de Arbeláez no apareció en el compilado porque su cantante, Julio Navarrete, estaba prestando el servicio militar obligatorio como un Elvis caleño en plena beatlemanía.

Afiche de Apocalipsis del proyecto CaliRock

Cali Rock además organizó grandes eventos en los que las bandas locales alternaron con nacionales como Aterciopelados, Juanita Dientes Verdes, Estados Alterados, La Derecha y Yuri Gagarin y Los Correcaminos. Fue una estrategia para que las bandas caleñas lograran asistencias de 10.000 a 20.000 personas de público local. El doble concierto organizado el 23 de septiembre de 1995 en el teatro al aire libre Los Cristales y el club San Fernando, con Aterciopelados como invitado principal, fue uno de los logros de Cali Rock, que además fue inmortalizado por un documental de Rostros y Rastros titulado Aterciopelados (Rodríguez, 1995).

Fue un gran ejercicio comunicacional que dejó un buen registro gráfico y escrito de una parte de la escena, pero fue a su vez un fracaso comercial que terminó diluyéndose tras solo dos años de actividad.

Su efímera existencia dejó una enseñanza fundamental: una escena no se fabrica de arriba hacia abajo, con grandes eventos y estrategias de mercadeo si no se ha construído primero un público y una comunidad.

Mientras Cali Rock se diluía en 1995, el espacio que sería el epicentro de esa comunidad ya estaba gestándose de manera orgánica en los pasillos de la Universidad del Valle.