Escena forward
Plaza Sésamo fomentó una escena basada en la transparencia social y la horizontalidad que menciona Byrne en su libro. Su modelo era simple: en los días de conciertos el cover era para la banda y el sitio monetizaba con la venta de licor. Los jueves el gancho era que se pagaba un cover de $5.000 pesos ($40.000 pesos actuales ajustados por inflación) y esto permitía tomar toda la cerveza que se pudiera en la noche.
Al ser un espacio pequeño y con recursos técnicos limitados, los músicos debían llevar sus propios instrumentos y amplificadores. Como no había un sistema de sonido, su ausencia obligaba a las bandas a ofrecer presentaciones de su material original en contacto directo con el público sin un escenario que generara alguna diferenciación entre artista y audiencia. Los músicos no pagaban la entrada en las noches que no tocaban.
Estas características crearon una fuerte cultura de la colaboración donde los miembros de distintas bandas compartían sus instrumentos y equipos para poder tocar.
En algún momento esas colaboraciones llegaron al punto de impulsar la creación de un colectivo que se llamó La Mazorca, que fue conformado por integrantes de las mismas bandas con el fin de encargarse de la producción de esos eventos. Esta cultura colaborativa permitió que Plaza Sésamo se consolidara y se integrara al circuito nacional junto a Maloca. Fueron sitios en los que circularon no solo grupos locales sino también bandas nacionales como Juanita Dientes Verdes, La Sagrada Escritura, Yuri Gagarin y los Correcaminos, Charconautas, Danny Dodge, Catedral, Ultrágeno y el ya mencionado 1280 Almas, además de bandas internacionales como 2 Minutos de Argentina, que se presentó en Plaza Sésamo en 1996.
Una vez que el movimiento se materializó en este circuito de bares, aparecieron otros actores que generaron simbiosis con la escena, dándole una mayor visibilidad y un poco más de alcance. Programas de televisión del canal regional Telepacífico como Blue Jean y Señales de Humo empezaron a hacer eco a la música de los grupos locales. Ambos, dirigidos por Juan Carlos Diaz y presentados por Jorge Fresquet (vocalista de Krönos), desarrollaban una temática en cada episodio (dinero, sangre, información, etc.) e intercalaban videos musicales de grupos norteamericanos y latinoamericanos con videos de artistas locales grabados en los estudios del canal. En una entrevista con Juan Carlos Diaz, me reveló que las cámaras del canal eran muy ciegas y por tanto debían proyectar imágenes de películas de principios de siglo libres de derechos para mejorar la iluminación de los sets, lo que explica la ambientación de los videoclips producidos por el canal. Me dijo también que los grupos fueron grabados solo por un año, en 1997.
En una revisión del material de archivo de Telepacífico encontré videos de más de 40 bandas locales entre las que están Akash (de Armenia), Antología, Aterciopelados, Atrium, Dakar, Deja Vu, Dr. Faustus, Eclipse, El Valle de Alicia, Emade, Grisses, Jorge Fresquet, Kaos, Karma, Kronos, L.M.P., La Granja, Mr. Fong, Osario, Prófugos (de Palmira), Quekabra, Sahara, San Antonio Ron, Santa Sangre (o Clave Morsa), Secra, Subsónica, Tino Núñez (también como Tino y Los Asperillos) y Vivalavirgen, entre otras. Están también el ya mencionado concierto Cali Rock al aire libre del 23 de septiembre de 1995 en el Teatro al aire libre Los Cristales y un tributo a Soda Stereo grabado en el teatro Jorge Isaacs el 16 de octubre de 1999.
Es importante anotar cómo la figura de Jorge Fresquet es una de las más visibles del rock caleño puesto que, además de ser el frontman de Krönos y considerado por muchos como el padre del género en la ciudad, apadrinó y promovió las generaciones desde sus tribunas en prensa y televisión. Desde luego que Fresquet tiene antecesores en Ferdy Fernandez, guitarrista de la legendaria banda bogotana Los Flippers a mediados de los 60 y Arco Iris en los 70, y Adolfo el “Mono” Levy, ingeniero de sonido que grabó con muchas bandas de rock locales. Pero la presencia de Jorge Fresquet es evidente a lo largo de varios momentos de la historia del rock caleño, al punto que en el concierto de los 20 años de Tripping Tropicana en Cali, celebrado el 26 de julio de 2025, Supertlitio cantó Te lastimé y Fuego en mis venas a dúo con él.
Otra característica que menciona Byrne sobre la escena del CBGB que se puede resaltar de Plaza Sésamo (y también de Maloca como precursor), fue la posibilidad de que las bandas tocaran y grabaran su material original en español. Byrne menciona que los dueños de los lugares suelen preferir que se interpreten canciones que el público conoce, por lo que tocar covers suele ser la norma. Si bien las bandas alternativas caleñas hacían versiones de canciones que les gustaban y se juntaban miembros de distintas agrupaciones para rendirles tributo a grupos como The Cure y Soda Stereo [5]Como dato curioso, Kitsch, la banda precursora de Superlitio, se formó a partir de un tributo a Soda Stereo en el que los nombres de los integrantes de las bandas locales se echaban en bolsas y se mezclaban al azar para ensayar y presentar los tributos., en su mayoría tocaban composiciones propias con un sonido rockero influenciado por estilos como el grunge, el funk, el rock gótico, el post punk e influencias latinas con toques muy sutiles de ska, bossa nova, cumbia y reggae.
En el curso de esta investigación se identificaron más de noventa bandas de rock caleño que existieron en la década del 90 incluyendo metal, punk, rock alternativo, ska, hardcore y baladas pop de las que hubiera un registro escrito o sonoro, lo que da cuenta de la riqueza y la diversidad de la escena, el foco estuvo sobre la escena de Plaza Sésamo.
Tampoco incluimos la escena del hip hop, que años después también se cruzó con la escena rockera, justo después del cambio de siglo.
De las 93 bandas identificadas, 13 hacen parte de la escena de Plaza Sésamo: Quekabra, Secra, Las Vacas, Sahara, DiosHaMuerto, Martín el Trasteador, Los Mequetrefes, Subsónica, Santa Sangre, Doña Doris, L.M.P, TraumaEra y Dr. Faustus. De todas hay un registro sonoro en gran parte porque “Chusco” Trujillo grabó y archivó material de la gran mayoría de las bandas de la escena y en particular de las canciones de Las Vacas, banda de la cual también fue manager
Es importante destacar que, como reflejo de la época y del mundo del rock en general, la escena era predominantemente masculina. Sin embargo, reducirla a una historia de hombres sería contarla de forma incompleta. Las mujeres tuvieron una presencia activa y fundamental al frente de bandas como en los casos de Sofía Oggionni con La Última Neurona, Diana Jaramillo con Oniria Mata, María Clara Hernández con Los Estoicos, Diana Zuluaga cantando en La Fábrica y Mónica Bravo tocando el bajo con Los Impedidos. Lina Villegas fue integrante y además manager de Subsónica. Incluso también asumieron roles menos visibles para la narrativa tradicional como es el caso de las fotógrafas Mónica Bravo y Carolina Navas, y de diseñadoras e ilustradoras del arte de los discos compactos, los afiches y otras piezas como Katherine Dossman, además de escritoras o jefes de prensa, que publicaron sus textos en fanzines y revistas como Diana Jaramillo y Mónica Andrade. Las mujeres también fueron una parte vital del público que le dio sentido a los conciertos.