En el vientre de un ángel

La escena de Plaza Sésamo fue un ecosistema de proyectos sonoros diversos. Los grupos que hicieron parte fueron Quekabra, Sahara, Secra, Las Vacas, Subsónica, Doña Doris, Santa Sangre, Martín el Trasteador, DiosHaMuerto, Los Mequetrefes, TraumaEra y Superlitio. Este texto es, por tanto, un esfuerzo consciente por hacer visibles los nombres y sonidos de aquellos años que están en la memoria de quienes estuvimos ahí.

La pregunta que cada generación caleña de rockeros se hace es siempre la misma: ¿por qué a movimientos tan articulados y colaborativos les cuesta tanto consolidarse en la memoria colectiva de una ciudad? La respuesta es una paradoja, pues el mismo espíritu que hizo única a la escena, fue también la causa de su invisibilidad.

La escena alternativa caleña de los 90 se construyó sobre la base efímera del presente, el concierto improvisado en el sótano, el cassette que pasaba de mano en mano, el CD imposible de conseguir. Esta autogestión, que también floreció en otros campos de la cultura caleña como la gráfica underground [8]Pasa lo mismo con lugares míticos y poco conocidos por generaciones más recientes como SUB, Agente Naranja y Revolution. y los fanzines [9]Fanzines de esa época como Machette, Musaenferma y proyectos como Visual Gore de M79., no fue solo una consecuencia de la falta de oportunidades, sino una elección consciente. Las grandes casas disqueras nunca apostaron por el rock caleño y las bandas nunca le vendieron su alma a la industria discográfica. En esa desconfianza que produjo una actitud de “hagámoslo nosotros mismos" encontraron su autenticidad, pero también produjeron un recuerdo fragmentado.

En 2003 el artículo Breve disertación incompleta sobre el rock en la capital de la salsa. El Rock caleño, escenas sin secuencias y múltiples desencuentros, escrito por Omar Becerra, se pregunta por la viabilidad, permanencia y autenticidad del rock local. Lo increíble y a la vez desolador es que esta historia de efervescencia y disolución no es un hecho aislado, sino un ciclo que se repite continuamente desde los años 70. En 2010 una nueva camada de bandas como Electric Sasquatch, Muerto en Acapulco, Desnudos en Coma o Black Mamba emergió con la misma energía y crudeza. Sin embargo este nuevo movimiento nació sin memoria, enfrentándose a los mismos obstáculos y cometiendo los mismos errores, como si los 90 nunca hubiesen existido. La ausencia de una narrativa mediática y de un análisis crítico persistente, de una industria musical y creativa que construya sobre lo anterior —así sea para negarlo— y la falta de un archivo consolidado, impide que se pueda hablar de un legado, pues obliga a cada nueva generación a empezar de cero. El sonido no se transmite y las lecciones no se heredan.